¿En qué son distintas las familias?

Pregunta:​ Anderson Salinas Contreras, 15 años y Kelly Maritza, 9 años.​

Responde:​ Marda Zuluaga Aristizáb​al, magíster en Historia y Memoria, y Sergio Solari Torres, doctor en Sistemas y Evolución.

Las familias no son agrupaciones sociales exclusivas de los seres humanos; diferentes especies animales también permanecen unidas, por un lazo de parentesco, con diversos propósitos.

Conseguir el alimento entre dos, cuidarse de los depredadores y proteger a las crías para asegurar la supervivencia de la especia, son algunos de los beneficios de establecers​​e en familia para los animales. Esto les asegura mayores probabilidades de sobrevivir.

Sin embargo, para ellos, estar en grupo también tiene consecuencias. Por ejemplo, que los padres que cuidan a sus crías sean cazados fácilmente; y que, en época de escasez de alimento, deban repartir lo poco que recojan entre muchos individuos.

De acuerdo con Sergio Solari, doctor en Sistemas y Evolución, “La manera en la cual los animales forman sus familias ​resulta de un delicado equilibrio entre los costos y los beneficios, a corto y largo plazo, para lograr la reproducción individual y el éxito del grupo”.

Los monos tití son un ejemplo de una especie que se une en familia. Esta agrupación puede tener entre 2 y 15 integrantes; de ellos, dos son el padre y la madre, los demás son los hijos. Siempre se desplazan juntos y las crías son cuidadas por todos. Los únicos que pueden reproducirse son los padres (esto pasa en casi todas las familias animales).

 

Sin embargo, hay otros animales que no siempre permanecen en grupo. Por ejemplo, el zorro está con su familia solo durante la época de reproducción y cuidado de las crías. Luego, subsiste de manera solitario, encargándose de buscar su propio alimento y refugio.

Las tortugas marinas, por su parte viven solas, incluso crías. El único momento en el que se reúnen es en la época de migración para desplazarse en grupo, pero no como familia.

En el caso de las hormigas, a pesar de que viven juntas y son hijas de la misma medre – la reina­­ – no son consideradas como una familia puesto que no hay una relación de cooperación entre ellas; no se trabaja por el bien común porque todas sirven a la reina.

Las agrupaciones humanas también son diversas y pueden tener distintos miembros. Algunas son muy numerosas; otras, en cambio, no tienen hijos. También en común que existan aquellas con un solo padre o madre, o parejas que adopten. En muchos países es aceptado que se formen familias entre personas del mismo sexo.

 

A diferencia de las agrupaciones animales, los humanos podemos considerar como parte de nuestra familia a personas con las que no compartimos ningún parentesco; incluso, aceptamos a las mascotas como parte de ella. Además de la finalidad que tienen las familias animales, los seres humanos le agregamos otras funciones: brindar afecto y cuidado, transmitir la cultura (costumbres y creencias) y establecer reglas y límites.

Así mismo, Marda Zuluaga, psicóloga y magíster en Historia y Memoria, dice que “cuando escuchamos, por ejemplo, que ‘los amigos son la familia que uno elige’, se evidencia la importancia fundamental de la vinculación emocional como característica de la relaciones familiares, lo que implica dar mayor valor a la función afectiva y simbólica que a los lazos biológicos o legales que conectan a una persona con otra”.

El vínculo afectivo es especial en las familias humanas, mientras que en las agrupaciones animales lo más importante es la reproducción y el alimento, lo que les asegura la preservación de su especie.

Para descubrir cómo viven y están compuestas  diferentes familias alrededor del mundo haz click aquí.

 

​​Becas que transforman vidas

La Universidad EAFIT, consciente de su responsabilidad social y compromiso con la educación de los jóvenes de escasos recursos económicos y excelencia académica, ha configurado un programa de becas propias y bajo acuerdo con aliados estratégicos (empresas, fundaciones y personas naturales) para facilitar el acceso de estudiantes con excelentes condiciones académicas para que puedan realizar sus estudios en la Institución.

Gracias al Programa de Becas, la Universidad permite que más jóvenes puedan acceder a la educación superior y transformen sus proyectos de vida y los de sus familias. Los apoyos se brindan en diferentes modalidades como becas estímulo académico, excelencia académica y dificultades económicas, empleados y familiares, estímulo en actividades cocurriculares y otras para posgrado.

Solidaridad. Apoyo mutuo. Ante las situaciones inesperadas y de crisis, como la que vive el mundo con el coronavirus, y como una manera de ratificar su Propósito Superior de “Inspirar vidas e irradiar conocimiento para forjar humanidad y sociedad”, la Universidad creó el Fondo de Solidaridad 60 años EAFIT, que beneficiará a 700 estudiantes de pregrado y 300 de posgrado en el segundo semestre de 2020.

Un total de 2.550 universitarios, cerca del 20 % de la población estudiantil, recibe algún tipo de beneficio económico gracias al Programa de Becas que la Institución ha fortalecido en los últimos años, en especial con la pandemia, con recursos propios, con contribuciones de la comunidad eafitense (estudiantes, egresados y empleados) y el apoyo de diferentes aliados del sector público y privado.​

Estas son algunas de las becas que son posibles gracias al apoyo decidido de aliados con los que la Universidad también forja humanidad y sociedad:

    Beca ANDI-EAFIT

    Beca Fundadores de Ingeniería Agronómica: Bancolombia, Fundación Aurelio Llano, Fraternidad Medellín, Sofía Pérez y Grupo Bios.

    Beca Fundación Fraternidad-EAFIT

    Beca Sofía Pérez de Soto-EAFIT

    Beca Ariza y Marin

    Beca MAS Global

    Beca Crédito al Talento Fundación Bolívar Davivienda – EAFIT

    Beca Fundación Fraternidad – EAFIT

    Beca Sofía Pérez de Soto

    Beca Mitsubishi

    Beca Roberto Rocca

    Beca Renault

    Ser Pilo Paga y Generación E del Gobierno Nacional

    Becas Sapiencia (diversas modalidades)

    Mejores Bachilleres Municipio de Medellín

    Municipio de Sabaneta

    Beca Olimpiadas Medellinenses del Conocimiento

    Beca ADA

    Kyscas Scholarship program

    ​​También es de destacar, el Programa Nivelatorio con Aportes de Empleados, que permite a los jóvenes nivelar sus competencias en matemáticas y lingüística como una forma de facilitar su acceso a la educación superior. Se hace realidad gracias a la generosidad de un grupo de empleados eafitenses, que ha apoyado a más de 700 estudiantes.

    59 estudiantes participaron en el Nivelatorio en 2019.

    Durante más de 20 años, la beca Andi EAFIT, otro importante apoyo, ha cobijado a unos 180 estudiantes de estratos 1, 2 y 3 de grandes calidades académicas. En 2020, se destinó a 10 jóvene​s.​

    La beca de EAFIT me cambió la forma de pensar y mi futuro. Me ha permitido aprender, formarme como profesional en una excelente universidad y vivir experiencias increíbles. Es una forma de demostrarme que, con esfuerzo y oportunidades, cualquier meta se puede alcanzar. A todos los que han hecho posible las becas de EAFIT les agradezco y los invito a seguir haciendo esto posible. Es la mejor forma de ayudar, de cambiar vidas y de transformar el mundo”

    Timoteo Giraldo Correa, estudiante de Comunicación Social

    ​​Becas doctorales que aportan al desarrollo de las regiones

    Un total de 14 becas de doctorado ofrece la Universidad como parte del programa Becas de Excelencia Doctoral del Bicentenario, iniciativa creada por el Gobierno Nacional con presupuesto del Sistema General de Regalías (SGR) que apoya la formación de profesionales en el nivel doctoral en instituciones colombianas para así transferir conocimiento científico de alto impacto que contribuya al desarrollo en diferentes ámbitos. EAFIT participó en la convocatoria y le fueron seleccionadas 14 propuestas financiables en la primera cohorte, impactando a ocho departamentos.​

    4. Educación de alta calidad

    10. Reducción de las desigualdades

    17. Alianzas para lograr los objetivos

    Diálogos académicos que construyen sociedad

    Analizar los hechos desde diferentes visiones y disciplinas. EAFIT cuenta con una rica agenda permanente de actividades académicas que en 2019 alcanzó los cerca de 430 encuentros, una cifra que da cuenta de una institución que abre sus puertas al conocimiento, a actualizarse, a los intercambios y a las alianzas para acceder a expertos de talla mundial.

    Ridge Lacea May Forum contó con la participación de expertos nacionales e internacionales en temas relacionados con la economía política, la economía pública, la economía laboral, el impacto de políticas públicas, el estudio de la pobreza y la economía del crimen. Treinta delegaciones hicieron parte del Primer Modelo de la Asamblea General de la OEA para Colegios de la Región Andina de Colombia, espacio del que surgió la Declaración de Medellín, que aborda temas sociales, y que se presentó en la 49 Asamblea de la Organización de Estados Americanos que también se realizó en Medellín en 2019.

    A la Cumbre Colombo Francesa de Investigación, Innovación y Educación Superior asistieron Serge Haroche, premio Nobel de Física 2012, y Gautier Mignot, embajador de Francia en Colombia; 200 investigadores franceses y 1.080 colombianos. La Conferencia Internacional Finance & Banking Society (Ifabs) tuvo como propósito discutir los avances científicos en temas como mercados de capitales, la estabilidad financiera, políticas monetarias y finanzas sostenibles, con 80 expertos de diferentes nacionalidades. Esto solo por mencionar algunos casos a los que se sumaron muchos más encuentros, conferencias, foros, debates y conmemoraciones.​

    Fortalecer los mecanismos de diálogo y cooperación del hemisferio, con el fin de atender de una manera más efectiva las necesidades de los Estados miembros, a través de foros y encuentros anuales en los cuales, mediante el mejoramiento de la comunicación multilateral, sea posible llegar a soluciones a mediano y corto plazo para el beneficio de todos los ciudadanos de las Américas”

    VConcepto incluido en la Declaración de Medellín

    4. Educación de calidad

    5. Igualdad de género

    10. Reducción de las desigualdades

    11. Ciudades y comunidades sostenibles

    12. Producción y consumo responsable

    13. Acción por el clima

    16. Paz, justicia e instituciones sólidas

    17. Alianzas para lograr los objetivos

    Historia y geografía

    Imagen ¿Cómo y quién descubrió lo que pasó en la historia y cómo están seguros de que fue así?

    ¿Cómo y quién descubrió lo que pasó en la historia y cómo están seguros de que fue así?

    la Historia no se hace, se narran los hechos históricos, acudiendo a diversas fuentes, como escritos, vestigios, ruinas, etc...

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    ¿Cómo y quién inventó los meses?

    La primera semana de la historia de la humanidad; tenía 30 días, aproximadamente, y con el paso de los siglos se transformó en lo que hoy denominamos mes.

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    ¿Por qué hay muchos países?

    Los países son la expresión colectiva de esa dimensión del hombre y se van construyendo a medida que las personas tejen su vida social.

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    ¿Quién inventó los meses del año?

    La primera semana de la historia de la humanidad; tenía 30 días, aproximadamente, y con el paso de los siglos se transformó en lo que hoy denominamos mes.

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    ¿Quién inventó los meses del año?

    Un recorrido histórico de la mano de ​Álvaro José Cano, divulgador en Astronomía, para entender de dónde vienen los meses y quién los inventó.

    Pregunta: Romario Arriaga Madera.

    Responde: Juan Felipe Araque, comunicador social.

    Asesor: Álvaro José Cano, divulgador en Astronomía, Planetario Municipal.

    El calendario que usamos para organizar, controlar y distribuir el tiempo de las actividades humanas lo conforman 365 días, aproximadamente, de 24 horas divididas en ciclos de luz y oscuridad, 52 semanas y doce meses que en conjunto constituyen un año.

    El proceso de creación de este instrumento exigió la observación atenta del sol, la luna, las estrellas y los fenómenos naturales; las diferentes culturas lo modificaron para adaptarlo a sus intereses políticos, sociales, económicos o religiosos de la época.

    Hace diez mil años los pueblos esclavos habitantes de Egipto y los valles de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y​ Éufrates, observaban, en sus horas de descanso, el cielo nocturno y en especial la luna.

    La consideraban una diosa digna de veneración por su capacidad gradual de  presentar distintas caras. Así fue como decidieron que entre cada luna nueva celebrarían un día en honor a ella.

    Así nació la primera semana de la historia de la humanidad; tenía 30 días, aproximadamente, y con el paso de los siglos se transformó en lo que hoy denominamos mes.

    En su observación atenta, además, aquellos esclavos descubrieron que cada siete días, la luna presentaba otras tres formas - creciente, llena y menguante- que merecían también de adoración.

    Fueron, entonces, las cuatro fases lunares las que dieron origen a semanas de siete días con uno dedicado al descanso y la celebración en honor a este satélite natural de la Tierra.

    Mientras tanto, los esclavistas se preocupaban por la principal actividad económica de aquellos días: la agricultura; por esta razón necesitaban conocer a la perfección las épocas ideales de siembra, cosecha ​y almacenamiento de alimentos.

    Con la observación y la práctica agrícola identificaron las estaciones del año, y al relacionarlas con las fases de la luna concluyeron que, por ejemplo, entre una primavera y otra ocurrían doce ciclos lunares. ¡Así nacieron lo​s meses del año!

    Los nombres y número de días que conforman nuestros meses fueron heredados del calendario romano o juliano, elaborado por el emperador Julio César, en el año 46 antes de Cristo (a.C.), con la asesoría del astrónomo y filósofo Sosígenes.

    En sus inicios, este calendario constaba de diez meses: marzo, dedicado a Marte, dios de la guerra, arma de conquista; abril, cuando abre la primavera; mayo, consagrado a Júpiter, deidad suprema; junio en honor a Juno, hermana y esposa de Júpiter; julio, antes quintilis y más tarde ofrecido a la memoria del emperador Julio César; agosto, porque el soberano Augusto lo tributó a su nombre; septiembre, séptimo; octubre, el octavo; noviembre, noveno; y diciembre, décimo.

    Pero, la suma de días del calendario juliano no coincidía con el ciclo astronómico. La solución a este inconveniente fue adaptarlo al modelo egipcio que consistía en años de doce meses que sumaban 365 días, y años bisiestos con 366.

    Además fue necesario adicionarle dos meses. El primero, enero, dedicado a Jano, el Januario o portero, dios de la doble cara que mira al año viejo y al nuevo por venir, y que abre el ciclo solar tras el solsticio de invierno el 21 de diciembre.

    El último sería febrero, fin del invierno y comienzo del deshielo que hacía a la tierra apta para la siembra. En medio de estas tareas, los esclavos se infectaban de hongos en sus pies padeciendo altas fiebres.  
    Por esta razón, febrero debe el nombre a las fiebres, que se atribuían a un dios perverso que las causaba. La solución que implementaron consistió en acortar su duración, dejarlo de 28 días, para alejar al maligno.

    En inglés, español, francés, italiano, portugués, los meses conservan los nombres del calendario juliano, que imperó hasta finales del siglo XV en los territorios conquistados por el imperio Romano.

    Sin embargo, a pesar de los ajustes, el calendario juliano continuaba impreciso, tanto así que hacia el siglo XVI tenía diez días adicionales con respecto al ciclo astronómico. El papa Gregorio XIII reparó el error en 1.582.

    Eliminó once días del calendario de los países católicos para que el tiempo del hombre estuviera en armonía con las estaciones climáticas, decretó cuáles años de los siglos serían bisiestos, a través de una fórmula matemática, y estableció el 01 de enero como comienzo del año nuevo.

    Este es el calendario que hoy utilizamos, con semanas de siete días y uno sagrado dedicado al descanso;  se impuso con el triunfo del cristianismo sobre el imperio romano para luego esparcirse por el mundo.

    El cálculo exacto de los días de un mes, y en consecuencia de la duración de un año, fue complejo, porque estuvo sujeto al movimiento irregular de los cuerpos celestes, lo que exigió observación frecuente y, en ocasiones, decisiones autoritarias para fijar o rectificar las fechas.

    Por esta razón, el calendario es una convención mundialmente aceptada, para regular el tiempo de las sociedades humanas según sus estructuras sociales y políticas, sistemas económicos y culturales. Además está sujeto a los ritmos del universo y es resultado de observaciones y cálculos que dependen, también, del progreso de las ciencias y las técnicas. 
     

    Bibliografía recomendada:

    ELIAS, Norbert. (1984). Sobre el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. Cap. 44-46. Págs. 209-217.
    LE GOFF, Jacques. (1991). El orden de la memoria. España: Paidós. Cap. II. Págs. 184-215.
    VILLEGAS, B. Fabio. (1995). Kalendario Mundi. Kalendario 2000. Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana. Cap. I, II y IV. Págs. 15-47.

    ¿Cómo se pintan las alas de las mariposas?

    Las ​mariposas tienen las alas de muchas formas y colores. Pero ​¿cómo es posible que sus alas tengan esa variedad de tonos y formas?​

    Crédito: Scorpions and centaurs​.

    Pregunta: Lauri Llelíss Aveles, 8 años en 2008.

    Responde: Melissa Cárdenas, monitora de comunicaciones, y David Vásquez, biólogo de la Universidad de Antioquia.

    Los colores de las mariposas: en sustancias y rebotes

    Rojo, amarillo, azul, naranjado, verde​... o blanco y negro. Las al​as de l​as mariposas son de diversos colores. Esta gama de tonalidades puede tener dos causas: los pigmentos que tiñen las células o el comportamiento de la luz cuando choca contra las alas. Así, en el primer caso se dice que los colores son pigmentarios y, en el segundo, que son colores estructurales.

    Los colores pigmentarios se deben principalmente a sustancias llamadas melaninas y pterinas, que dan todos los colores negros y grises y la mayoría de los tostados, marrones, pardo rojizos y amarillentos; como los de la marip​osa del género Morpho que aparece a continuación.

     

    Mariposa Morpho azul sobre una hoja.

     

    Por otro lado, están los colores estructurales. Aunque a simple vista pueden parecer lisas, las ala​s de las mariposas están formadas por muchísimas escamas, que varían en tamaño y forma. según la especie. Cuando la luz blanca choca contra las escamas, se refleja e​n varias direcciones y s​e descompone en muchísimos colores. El tono que vemos cambia si nos movemos, así como con las manchas de aceite, las burbujas de jabón, el lado reproducible de un DVD o el plumaje de algunas aves.  Este fenómeno de la luz se llama iridiscencia.

     

    Colibrí iridiscente.

     

    Vista magnificada de escamas en el ala de una mariposa. Por: Anatoly Mikhaltsov, CC BY-SA 4.0.

     

    El color protege a algunas mariposas

    En las mariposas se da también un fenómeno que se conoce como mimetismo críptico. Consiste en la habilidad de camuflarse adoptando otros colores para defenderse ante el peligro que les representan otras especies. En ocasiones sucede que la cara superior del ala es de color brillante, mientras que la otra es de colores crípticos, es decir, más discretos. Así, cuando estas mariposas no quieren ser vistas, cierran sus alas y ocultan sus colores, lo que las hace más difíciles de ver. Por ejemplo, las mariposas del género Kallima son famosas por sus alas porque dan la apariencia de una hoja seca, y esto les facilita el camuflaje.

     

    Mariposa hoja (Kallima inachus). Por: Quartl,  CC BY-SA 3.0, Link.

     

    Por el contrario, hay otras mariposas que poseen colores brillantes y muy llamativos y esta es su manera de advertir a los depredadores que son venenosas. Un buen ejemplo son las mariposas del género Monarca que en su fase adulta exhiben los colores negro y naranja.

     

    Mariposa Monarca. P​or Kenneth Dwain Harrelson, CC BY-SA 3.0, Link.

     

    Pamela Betancur, ingeniera de diseño​ de producto de la Universidad EAFIT, hizo la siguiente ​presentación para ayudarnos a responder esta pregunta.​​

     

    ¿Por qué hay muchos países?

    ¿Cuál es la diferencia entre país, nación y estado? Adolfo León Maya, magíster en Ciencias Políticas, nos explica esto para entender por qué en el mundo existen tantos países.​

    Pregunta: Isabel Montoya y María Andrea, 8 años

    Responde: Carolina Escobar, estudiante de comunicación social

    Asesor: Adolf​​o León Maya, magíster en Ciencias Políticas​

    Los seres humanos somos sociales por naturaleza y por eso tenemos la necesidad de convivir con otras personas que tienen gustos e intereses similares a los nuestros. Los países son la expresión colectiva de esa dimensión del hombre y se van construyendo a medida que las personas tejen su vida social.

    Pero, ¿cuál es la diferencia entre país, nación y estado?

    Todo comienza con una comunidad de origen, es decir, una población que está asentada en un territorio específico. A esto se le llama país.

    Al vivir juntas, estas personas comienzan a compartir costumbres y formas de habitar el territorio porque tienen unas circunstancias espaciales, climatológicas y geográficas comunes. En ese momento se forma la comunidad de sentimiento, el elemento cultural de ese vivir juntos, que se convierte en una nación.

    Cuando esa población ha tejido una historia y una memoria colectiva, y se reconocen como iguales porque comparten una lengua y unos hábitos, se forma una comunidad de consentimiento. Allí, las personas pasan a tomar decisiones y a establecer unas normas para vivir en comunidad. En este momento surge el estado.

    El estado es una forma de organizarnos para vivir juntos, de establecer un orden y de estructurar la manera como las personas, que viven en un territorio, quieren ser gobernadas. De acuerdo a sus intereses y percepciones, se crean sistemas de gobierno como las democracias, repúblicas y monarquías.

    Al construir el estado, también se delimitan poco a poco las fronteras, que establecen qué extensión tiene un país, quiénes lo habitan y hasta dónde llegan las normas definidas por los gobernantes.

    La formación de países es un proceso histórico que sus habitantes van construyendo. En cada uno de ellos hay una identidad, unas costumbres y formas de vivir compartidas. Por eso, cuando hablamos de la existencia de muchos países nos referimos a diferencias sociales, políticas, económicas y culturales.

    Pero estas diferencias no se dan solo entre un país y otro; en muchos países encontramos grupos étnicos que tienen sus propias costumbres, creencias religiosas e incluso el uso de otra lengua, a pesar de ser gobernados por el mismo Estado.  

    Por ejemplo en Colombia existen comunidades indígenas que habitan dentro del país, pero que no se identifican con muchas de nuestras costumbres y que tienen creencias y formas de pensar diferentes, pero es finalmente esa diversidad cultural la que enriquece la historia de un país.​

    ¿Cómo y quién inventó los meses?

    Pregunta: Romario Arriaga Madera.

    Responde: Juan Felipe Araque, comunicador social.

    Asesor: Álvaro José Cano, divulgador en Astronomía, Planetario Municipal.

    El calendario que usamos para organizar, controlar y distribuir el tiempo de las actividades humanas lo conforman 365 días, aproximadamente, de 24 horas divididas en ciclos de luz y oscuridad, 52 semanas y doce meses que en conjunto constituyen un año.

    El proceso de creación de este instrumento exigió la observación atenta del sol, la luna, las estrellas y los fenómenos naturales; las diferentes culturas lo modificaron para adaptarlo a sus intereses políticos, sociales, económicos o religiosos de la época.

    Hace diez mil años los pueblos esclavos habitantes de Egipto y los valles de Mesopotamia, entre los ríos Tigris y​ Éufrates, observaban, en sus horas de descanso, el cielo nocturno y en especial la luna.

    La consideraban una diosa digna de veneración por su capacidad gradual de  presentar distintas caras. Así fue como decidieron que entre cada luna nueva celebrarían un día en honor a ella.

    Así nació la primera semana de la historia de la humanidad; tenía 30 días, aproximadamente, y con el paso de los siglos se transformó en lo que hoy denominamos mes.

    En su observación atenta, además, aquellos esclavos descubrieron que cada siete días, la luna presentaba otras tres formas - creciente, llena y menguante- que merecían también de adoración.

    Fueron, entonces, las cuatro fases lunares las que dieron origen a semanas de siete días con uno dedicado al descanso y la celebración en honor a este satélite natural de la Tierra.

    Mientras tanto, los esclavistas se preocupaban por la principal actividad económica de aquellos días: la agricultura; por esta razón necesitaban conocer a la perfección las épocas ideales de siembra, cosecha ​y almacenamiento de alimentos.

    Con la observación y la práctica agrícola identificaron las estaciones del año, y al relacionarlas con las fases de la luna concluyeron que, por ejemplo, entre una primavera y otra ocurrían doce ciclos lunares. ¡Así nacieron lo​s meses del año!

    Los nombres y número de días que conforman nuestros meses fueron heredados del calendario romano o juliano, elaborado por el emperador Julio César, en el año 46 antes de Cristo (a.C.), con la asesoría del astrónomo y filósofo Sosígenes.

    En sus inicios, este calendario constaba de diez meses: marzo, dedicado a Marte, dios de la guerra, arma de conquista; abril, cuando abre la primavera; mayo, consagrado a Júpiter, deidad suprema; junio en honor a Juno, hermana y esposa de Júpiter; julio, antes quintilis y más tarde ofrecido a la memoria del emperador Julio César; agosto, porque el soberano Augusto lo tributó a su nombre; septiembre, séptimo; octubre, el octavo; noviembre, noveno; y diciembre, décimo.

    Pero, la suma de días del calendario juliano no coincidía con el ciclo astronómico. La solución a este inconveniente fue adaptarlo al modelo egipcio que consistía en años de doce meses que sumaban 365 días, y años bisiestos con 366.

    Además fue necesario adicionarle dos meses. El primero, enero, dedicado a Jano, el Januario o portero, dios de la doble cara que mira al año viejo y al nuevo por venir, y que abre el ciclo solar tras el solsticio de invierno el 21 de diciembre.

    El último sería febrero, fin del invierno y comienzo del deshielo que hacía a la tierra apta para la siembra. En medio de estas tareas, los esclavos se infectaban de hongos en sus pies padeciendo altas fiebres.  
    Por esta razón, febrero debe el nombre a las fiebres, que se atribuían a un dios perverso que las causaba. La solución que implementaron consistió en acortar su duración, dejarlo de 28 días, para alejar al maligno.

    En inglés, español, francés, italiano, portugués, los meses conservan los nombres del calendario juliano, que imperó hasta finales del siglo XV en los territorios conquistados por el imperio Romano.

    Sin embargo, a pesar de los ajustes, el calendario juliano continuaba impreciso, tanto así que hacia el siglo XVI tenía diez días adicionales con respecto al ciclo astronómico. El papa Gregorio XIII reparó el error en 1.582.

    Eliminó once días del calendario de los países católicos para que el tiempo del hombre estuviera en armonía con las estaciones climáticas, decretó cuáles años de los siglos serían bisiestos, a través de una fórmula matemática, y estableció el 01 de enero como comienzo del año nuevo.

    Este es el calendario que hoy utilizamos, con semanas de siete días y uno sagrado dedicado al descanso;  se impuso con el triunfo del cristianismo sobre el imperio romano para luego esparcirse por el mundo.

    El cálculo exacto de los días de un mes, y en consecuencia de la duración de un año, fue complejo, porque estuvo sujeto al movimiento irregular de los cuerpos celestes, lo que exigió observación frecuente y, en ocasiones, decisiones autoritarias para fijar o rectificar las fechas.

    Por esta razón, el calendario es una convención mundialmente aceptada, para regular el tiempo de las sociedades humanas según sus estructuras sociales y políticas, sistemas económicos y culturales. Además está sujeto a los ritmos del universo y es resultado de observaciones y cálculos que dependen, también, del progreso de las ciencias y las técnicas.

    Bibliografía recomendada:

    ELIAS, Norbert. (1984). Sobre el tiempo. México: Fondo de Cultura Económica. Cap. 44-46. Págs. 209-217.
    LE GOFF, Jacques. (1991). El orden de la memoria. España: Paidós. Cap. II. Págs. 184-215.
    VILLEGAS, B. Fabio. (1995). Kalendario Mundi. Kalendario 2000. Medellín: Universidad Pontificia Bolivariana. Cap. I, II y IV. Págs. 15-47.​

    ¿Cómo y quién descubrió lo que pasó en la historia y cómo están seguros de que fue así?

    ​​​​​¿Cómo llega a nosotros la historia? ¿Cómo estamos seguros de que es verdad todo lo que nos enseñan y cuentan sobre el pasado? En la Universidad de los niños nos preguntamos esto y esta es la respuesta.​​​

    Pregunta: Isabella Ramírez Balthazar, 15 años.

    Responde: Johann Ro​dríguez, abogado y filósofo.

    La Historia es como la enciclopedia general de la humanidad, en ella encontramos conocimientos, imágenes y relatos de lo que pasó. Cabe advertir que la Historia comenzó con la escritura, antes de ella se le denominaba Prehistoria, pero esto no quiere decir que antes de que apareciera la escritura no había sucedido nada, ni mucho menos que no tuviéramos conocimiento o al menos datos de lo que ocurría. Si pensamos la Historia como enciclopedia, y si la miramos como una enciclopedia ilustrada, encontramos imágenes de cosas que sucedieron muchos años atrás: estatuas, templos y ciudades que testifican que hubo seres humanos que estuvieron aquí mucho tiempo antes que nosotros. Es más, podríamos decir que los templos y las estatuas antiguas son las fotografías de la época.

    Pero no solo hace parte de nuestra Historia lo que escribimos o lo que podemos ver, también lo que escuchamos. A esto se le denomina tradición oral y es cuando nuestros abuelos se sientan a contarnos cómo era el mundo y a su vez ellos, cuando niños, se sentaron a escuchar a los suyos. Este tipo de conocimiento comunica, expande y, lo más importante, guía a las nuevas generaciones.

    Pero hablemos de la escritura. En ella reposa la mayor parte del conocimiento adquirido a través de los tiempos, no solo porque es lo actual sino, también, porque de lo anterior se ha escrito mucho.

    Pero, ¿quién hizo la Historia?

    La Historia la hemos hecho todos, desde el inicio del primer hombre hasta nosotros, la Historia no se hace, se narran los hechos históricos, acudiendo a diversas fuentes, como escritos, vestigios, ruinas, todo lo que ha elaborado el ser humano durante su estancia en la Tierra. Cada una de estas cosas cuentan una historia, cómo y dónde vivíamos, qué comíamos. Todo lo hallado nos habla, como los dibujos de la cueva de Altamira (actual España) que representan cómo vivía el hombre, de qué animales se alimentaba, en pocas palabras, lo que hoy denominamos cultura.

    De igual forma, se narran hechos que cambiaron y cambian la vida cotidiana de la humanidad, guerras o descubrimientos, como el fuego o la rueda, qué se hizo con ello, entre muchas otras cosas.

    ¿Y quién autoriza o da el título de historiador a los historiadores?

    Este se gana. Muchos han escrito y pre-escrito hechos históricos, pero no todos son historiadores. Se es historiador cuando a un hecho se le preguntan cosas, qué sucedió con él, en qué afectó la vida de los seres humanos, si la "mejoró o empeoró", es decir, un historiador es un hombre que pregunta y, en especial, que interpreta.

    Pensemos, por ejemplo, en la rueda. Una mirada dice que le sirvió al hombre para llegar más lejos en el planeta facilitando el transporte, otra dice que sirvió para hacer carrosas de combate o tanques; unos y otros dan su juicio, según la pregunta que le estén haciendo al hecho.

    El historiador es un científico, pero de las ciencias humanas, donde no sólo se busca precisión, como en la ciencia exacta, sino transformación de mentalidades. La Historia no sólo es la narración de hechos, también es pensamiento, de ahí que de un mismo hecho se puedan leer distintas versiones.

    Entonces, ¿cómo podríamos tener certeza y confiar en lo escrito?

    Esto se logra contrastando información, es decir, comparando lo que varios autores interpretaron del mismo hecho.

    La Historia, ya sea escrita o la que vemos en templos y estatuas o escuchamos de nuestros abuelos, o la que nos cuenta el arte, debe de ser preservada, pues revela lo que fuimos y lo que somos. Por ello, abre bien los sentidos, pues cuando veas un edificio o un parque antiguo en la ciudad podrás trasladarte en el tiempo, de igual forma cuando leas o escuches algo podrás sentir lo que sentían los hombres y las mujeres de otras épocas, analizarlo, interpretarlo y profundizar en el

    ¿Qué inspiró a los artistas a pintar?

    Luz Imelda Ramírez, doctora en Historia del Arte, nos ayuda a entender ¿qué inspiró hace tantos años a los primeros artistas a pintar? y ​¿qué es lo que hoy en día inspira a los nuevos pintores y escultores?​

    Pregunta: Daniel Mauricio Bulla Arias, 14 años.

    Responde: Stefanía Rodríguez Campo, estudiante de Ingeniería Matemática.

    ​Asesora: Luz Imelda Ramírez, doctora en Historia del Arte.

     

    Cada que conozco una ciudad, lo primero que hago es ir corriendo a ver un museo. Siempre hay artistas diferentes; los pintores son los que más me gustan. Esta semana fui al MAMM, el Museo de Arte Moderno de Medellín. Allá hay una exposición que se llama Deseo y tormento, son obras del pintor y dibujante Luis Caballero. Cuando entré en ese largo salón, me sentí en otro mundo, nadie existía porque yo estaba inmersa intentando entender qué había detrás de esos cuerpos que contaban historias.

    Hace muchos años, antes del siglo XVIII,  el arte y la ciencia estaban muy unidos, pues en ese tiempo se pensaba en una construcción matemática del universo, es decir, todos creían que dios había creado un mundo perfectamente geométrico, las flores tenían formas asombrosas y los colores que las acompañaban bailaban en sus pétalos. La obra de dios estaba presente en todas partes, era la naturaleza. Dentro de esta habitaba la ciencia buscando comprenderla y explicarla, y el arte procuraba representarla. Entonces, los pintores de la época eran sorprendidos al recibir un aliento. La inspiración se entiende como un brote de creatividad, algo irracional, y significa eso: ¡recibir un aliento! En esa época los pintores recibían un soplo divino, como una idea que surgía en sus cabezas, para pintar la naturaleza que los rodeaba. Para ellos esto representaba lo bueno y lo bello. Y como la obra de dios incluía a los seres humanos, también pintaban el cuerpo humano.

    En el siglo XVIII empieza una separación del arte y la ciencia, y nace la idea del individuo, de seres que hacemos parte del mundo, pero que tenemos una identidad que nos define. Entonces los pintores empiezan a preocuparse por la belleza, es esa su nueva inspiración. La naturaleza es bella, pero hay muchas otras cosas que también lo son. Ellos pintaban objetos, lugares, personas que agradaran a los ojos, sin ninguna otra finalidad que la contemplación, que la admiración de lo bello.

    Años después, y hasta nuestros días, los pintores desbordan la belleza. Desbordar la belleza es sobrepasarla, es dejarse inspirar por lo sublime, en donde aparece una posición moral; en otras palabras, el pintor quiere decir algo en su obra, denunciar algo, comunicar algo en su experiencia estética.

    Ahora, ¿cómo logra darle forma el pintor a su inspiración?, ¿qué hay detrás de esa inspiración?, ¿será que todas las personas pueden recibir ese aliento?, son preguntas que quedan sobre la mesa. Un aliento llega a través de olores, formas, colores, pero es la forma como esta inspiración abraza el lienzo y construye imágenes lo que permite apreciar la obra artística.

    El arte en general tiene una función social; la pintura es una expresión artística que habla del mundo a través de diferentes formas y con diversos colores, para contarnos una historia de él. El artista tiene entonces un gran deber, en su obra queda plasmada la realidad, o una versión de esta, en donde tiene la libertad de sentar un punto de vista y generar debate, pensamiento y opinión; un pintor es un agitador de conversación sobre el entorno en el que habitamos.​

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